Conversaciones de ascensor. ¿Qué es todo esto de web 3.0?
En la presentación de un proyecto, comercial o científico, tarde o temprano nos encontramos con lo que se llama un discurso de ascensor, en el que se explica una idea en unos pocos segundos.
Esta es una historia que explica porqué habría que interesarse en la web semántica.
Imaginemos que los líderes de Polonia, Alemania, y la República Checa se sientan en la mesa para llegar a una "verdad histórica" en relación a la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué problemas tendrían?
- Hablan diferentes idiomas.
- Cada nación tiene una verdad "local" diferente, que a menudo contradice la de otros.
- Los sucesos y lúgares tienen nombres diferentes.
- La verdad "objetiva" de aquellos tiempos se encuentre profundamente enterrada en los archivos.
En otras palabras, intentamos corregir y permitir el intercambio de conocimiento sin restricciones entre los diferentes sistemas.
El primer paso sería contratar intérpretes, o acordar un lenguaje común para el diálogo; no es difícil imaginar que los representantes de los cuatro países hablarían, por ejemplo, en inglés. De esta forma, ninguno se sentiría "engañado" por hablar la lengua de alguno de los participantes de la reunión.
Esto es lo que RDF (Resource Desciption Framework) realmente hace: un lenguaje de modelado del conocimiento que presentaré a continuación. ¿Por qué no utilizar XML...?
En segundo lugar, cada participante ve los de eventos de hace 70 años de una forma diferente. Los describe utilizando diferentes formatos. Los mismos sucesos, lugares, y palabras tienen connotaciones muy diferentes.
Por este motivo XML no es una buena idea, porque para validarlo es necesario un esquema común; mientras que en RDF cada participante define sus propias ontologías reutilizando un lenguaje común, tanto como sea posible. La entrega de la información desde diferentes fuentes no necesita que la ontología necesite acordarse previamente (el esquema XML equivalente para RDF).
En tercer lugar, como hay significados diferentes para los lugares históricos o eventos, cada parte podría utilizar nombres diferentes. Lo que se necesita es un vocabulario común, al que se asociarían los diferentes nombres para referenciar la misma cosa.
Este problema, asociar diferentes nombres a la misma cosa, puede ser resuelta con la automatización: identificadores comunes. Si bien no hay forma de obligar a que exista un único identificador para un significado, es posible imaginar que diferentes identificadores hagan referencia al mismo concepto. Las reglas de una ontología como la propiedad funcional inversa (inverse functional property), puede ser utilizada para identificar de forma uniquivoca un concepto.
Por último, pero no menos importante, una parte fundamental del diálogo es permitir el acceso a los ficheros de todas las partes, sin tener que crear acuerdos bilaterales por separado, visitas independientes a un archivo individual, etc.
Actualmente, la cuestión más importante relacionada con el crecimiento de la Web Semántica global es combinar y ofrecer un acceso abierto a varias fuentes de conocimiento (Linked Open Data), como blogs, wikis, open government data, etc. Sólo utilizando tales mecanismos que permiten el acceso unificado al conocimiento global podrá florecer la Web Semántica.
Este ejemplo corto muestra lo que realmente son los problemas reales, no sólo en Internet, sino también en el mundo real. La Web Semántica es un sistema global y distribuido que ayuda (al menos parcialmente), ayuda (o ayudará) a solucionarlos. Así que no es de extrañar que el gobierno del presidente Obama decidiera utilizar tecnologías de web 3.0 para construir el portal Recovery.org.
En el próximo artículo describiré como nació la idea de Web Semántica.

